martes, 7 de mayo de 2019

Ciudadanos se estanca en Cataluña más allá de Arrimadas

 


El partido naranja se queda con los mismos cinco escaños


El increíble incremento de Ciudadanos en toda España no se correspondió anoche con sus resultados en Cataluña. Inés Arrimadas, jefe de la oposición en el Parlament, tomo la decisión de ofrecer el salto a la política nacional y conformar tándem con Albert Rivera para catapultar a su partido en la carrera a La Moncloa. Pero, por lo menos en esta red social, los números dejaron en el partido naranja precisamente una sensación agridulce. La formación llegó a la cita alardeando de su posición como primera fuerza en Cataluña por su victoria en las selecciones autonómicas de 2017, pero la verdad es que ayer pudo básicamente los mismos resultados que en las en general de 2016 pese al incremento de participación registrado: con el 98,7% escrutado recogía 471.478 votos, con los que sucede de sexto a quinto partido y otra vez se queda con los mismos cinco escaños. Es menos de lo que suponía la formación naranja.

El balance de Ciudadanos contrasta con su luminoso triunfo en los comicios del 21-D de 2017 convocados en aplicación del artículo 155. Con el 25% de los votos y 1.109.000 sufragios, Arrimadas concentró el voto constitucionalista y se alzó con la victoria al sobrepasar a Junts per Catalunya y Esquerra. En este momento ha cosechado menos de la mitad y sus números le sitúan otra vez en los caracteres históricos que acumula en las selecciones en general en Cataluña, en los que no se dirime la fuerza del procés independentista como en unas autonómicas. En la cita electoral de 2015, pudo además cinco escaños (489.000 votos y el 13,05%). En este momento Ciudadanos va a tener 4 diputados por Barcelona —no pudo ingresar por último Carina Mejías, la hasta la actualidad representante del partido en el Ayuntamiento de Barcelona— y uno por Tarragona. Pero volvió a tropezar en la misma piedra y se queda sin representación tanto en Girona como en Lleida.

Tras la incontestable victoria de Esquerra en este 28-A, que se sacude de esta forma de encima su etiqueta de eterno aspirante a ganar unas selecciones en general, Ciudadanos va a ser quinta fuerza después de los republicanos, el PSC, Catalunya en Comú y Junts per Catalunya. El resultado es principalmente aciago para la formación naranja en Cataluña porque ve cómo le han superado ámbas formaciones independentistas contra las que ha luchado en la política catalana y, además, ve cómo la izquierda suma una amplísima mayoría absoluta con 34 escaños sobre 48. El resultado comportará un encontronazo en el Parlament, que aguarda que el Tribunal Supremo dicte la sentencia sobre el procés para abrazar una exclusiva convocatoria de selecciones.
En feudo independentista

Vencedora clara de la pugna que mantuvo con la habitual Cayetana Álvarez de Toledo —su acta es la exclusiva que va a tener todo el PP en Cataluña— Arrimadas va a proporcionar el salto a la política nacional y va a dejar su puesto de jefe de la oposición en el parlamento catalán en Lorena Roldán, una diputada afín, que va a estar escoltada por Carlos Carrizosa, representante de la formación naranja.

Tras comunicar su candidatura al 28-A, la diputada hizo actos por toda España y, de hecho, en la semana previa al inicio de la operación paso por una decena de provincias y recorrió bastante más de 3.000 kilómetros. En Cataluña, Arrimadas ha priorizado la política de conocer las ciudades con un masivo electorado independentista, como son Vic o Torroella de Montgrí, este último el ayuntamiento de la exconsejera Dolors Bassa, juzgada en el procés. Su estrategia pasó por denunciar los insultos, frecuentemente minoritarios, que ha recibido, y que hábilmente ha resaltado como producto de la defensa de las posiciones constitucionalistas.

No solo eso: en el enfrentamiento electoral de TV3, acusó a la cadena, nada más comenzar el software, de “maquinaria separatista”, y conminó al director de TV3 y moderador del enfrentamiento, Vicent Sanchís, a que dejara de ser “el conseller de publicidad del Govern y comisario político”. Acto seguido, se acercó al lugar desde donde moderaba Sanchís y le entregó una carta de dimisión para que atendiera la reprobación del Parlament; “así no va a tener ni que perder el tiempo en redactarla”, le espetó la jerezana.

La sensación agridulce se palpó ayer en la sede electoral en Cataluña, a la que no asistió Arrimadas al estar en Madrid. No nació nadie hasta cerca de la medianoche. A las 22.00 horas, los militantes festejaban que con el 70% de los votos escrutados la distingue con los reconocidos eran pocos. Pero las sonrisas se enfriaban mientras en la pantalla enorme aparecían los datos de Cataluña. Más allá de haber ganado bastante más de 70.000 votos, el partido quedaba como quinta fuerza y a una colosal distancia de PSC y ERC. El consuelo era la comparación con el descalabro del PP: “Solo sacan uno en Barcelona”.

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